VILLARREAL
ENERO de 2001 
Portada | Página3 | Opinión | Política | Educación | Cultura | Deportes | Villarreal Hoy | Noticias y Gente | A su Salud | Breves | Burriana | Informática | Reportajes | Encuesta
 Portada
 Página3
 Opinión
 Política
 Educación
 Cultura
 Deportes
 Villarreal Hoy
 A su Salud
 Noticias y Gente
 Breves
 Burriana
 Informática
 Reportajes
 Encuesta


Director

Juanjo Clemente Cabedo

Edita

Vila-real Comunicació i Disseny,S.L.

 

Fotografia
Jose Pascual Cabedo,Pasqual Esteller y Fernando Ferrer
Publicidad

c/ Torrehermosa, 54 Vila-real,Tel. 964-530981

 


 

A SU SALUD

Hector Monfort Gómez

EL PELIGRO DE LAS ANTENAS DE TELEFONÍA MÓVIL

Acaba el año y empieza el siglo y el milenio. Y entre Navidad y Reyes se habrán “pedido” multitud de teléfonos móviles. Éstos se van a sumar a los muchísimos que ya había. Todo el mundo tiene móvil o móviles. Ya hablamos en su momento del peligro de los teléfonos móviles. Y el tiempo y la ciencia desgraciadamente van dando la razón sobre los peligros que acarrean. Pero no se trata de insistir más. Cualquier día los móviles llevarán un prospecto como los medicamentos: no usar por menores de edad; no usar en aviones, hospitales, gasolineras, etc; no abusar de él; no llevarlo cerca del cerebro, corazón u otras partes sensibles; y por si acaso consultar con su ..... (no, aquí no es el médico ni el farmacéutico).

LAS ANTENAS DE TELEFONÍA

Los teléfonos móviles para funcionar necesitan de unas antenas estratégicamente situadas. Estas antenas cubren una zona determinada y reciben y envían señales de todos los móviles que se desplazan y funcionan en esa área. Estas señales son ondas electromagnéticas, que navegan por el espacio, penetrando también en edificios y personas. Su potencia es máxima en las proximidades de la antena, y va disminuyendo conforme se aleja de ella. Los malos efectos que producen estas radiaciones electromagnéticas en las personas están siendo objeto de investigación, y de momento no hay un acuerdo. Para algunos científicos no hay motivos de preocupación. Pero otros opinan que existen unos riesgos y peligros. Y todos, unos y otros, opinan que hace falta investigar más. Pero el ciudadano de a pié tal vez opina que ante la duda, es mejor prevenir y no exponernos a riesgos innecesarios. De momento la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud están recomendando que se tomen precauciones y se investigue más. El proceso es el siguiente. Las diferentes empresas de telecomunicaciones solicitan la licencia municipal en el Ayuntamiento. Algunas se instalan en zonas deshabitadas, pero la mayoría se necesitan en los núcleos urbanos. Estudian la localización y ponen las antenas en las azoteas de algunos edificios. En el caso de edificios habitados se ofrece a la Comunidad de Vecinos una suma considerable, con lo que no suele haber ningún tipo de problema. Por desgracia a veces el dinero puede más que la salud. En el tema de las telecomunicaciones, la técnica ha ido mucho más aprisa que las leyes. La mayoría de ayuntamientos, comunidades autónomas, e incluso los Estados no disponen de una regulación adecuada a la nueva situación. Así nos encontramos con una serie de antenas instaladas sin control. Otras que son legales porque tienen licencia municipal y acuerdo de la Comunidad de Vecinos. Pero en diferentes sitios hay normativas distintas. Y en otros lugares, las quejas y las denuncias están motivando que se establezcan medidas de protección adecuadas, y de paso que las distintas administraciones se estén planteando regular el asunto en serio.

EFECTOS INDESEABLES

Hablaremos fundamentalmente del tema de las ondas electromagnéticas. Pero no hay que olvidar que una antena que pesa varias toneladas puede afectar a ciertas estructuras del edificio que no estaba pensado para esas novedades. Aparte del deterioro estético que muchas de ellas producen en el edificio. El problema de las ondas afecta a las personas que viven, duermen, juegan o trabajan horas, días, meses, años, cerca, muy cerca de esas antenas. No es nada bueno crear alarma social, pero tampoco es bueno esconder información. En los países donde se han tomado medidas de precaución, se han tenido en cuenta ciertos informes científicos. Dichos estudios afirman que los niveles de radiación en personas expuestas de forma continuada pueden ser perjudiciales para la salud. Estas radiaciones podrían producir cambios en el ADN, cambios en la actividad eléctrica del cerebro, en la presión sanguínea, descenso de los niveles de melatonina y otras hormonas, depresiones, irritabilidad, dolores de cabeza, insomnio, fatiga, afectación del sistema inmunitario, enfermedades neurológicas y otras. Aparte habrá que tener en cuenta el acceso muy cercano a las antenas por parte de las personas que suben a las terrazas, los trabajadores de reparación, etc, que estarán muy expuestos a las radiaciones.

INICIATIVAS Y PROPUESTAS

En Gran Bretaña, el Estado ha advertido a todos los colegios de los peligros de la telefonía móvil, especialmente para niños y adolescentes. En Nueva Zelanda y Australia, las estaciones base deben estar a 500 metros de la población. En España, el pasado 28 de septiembre el BNG presentó en la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso una proposición no de ley en la que se pedía al Gobierno lo siguiente: Establecer la obligatoriedad de instalar las antenas de telefonía móvil en zonas alejadas de los núcleos de población. Establecer la obligatoriedad del uso compartido de la red de antenas por las diferentes empresas de telecomunicación. Así, cada empresa no instalaría la suya propia sino una red compartida (¿No les suena a nada cuando todas las empresas quieren agujerear el suelo para poner sus respectivos cables?) Pues bien, estas dos medidas fueron rechazadas, derivando las competencias a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos. Parece ser que el Ayuntamiento de nuestra ciudad también está estudiando el tema. Esperamos que tengan en cuenta todas estas consideraciones, por el bien y la salud de los ciudadanos. CONCLUSIÓN La ciencia, la tecnología y los adelantos no deben estar reñidos con la salud. Todos deberemos hacer lo posible para que la ciencia esté al servicio de las personas, de la comunidad humana. Para ello: Habrá que investigar sobre el posible efecto dañino. Ante la duda, siempre precaución y prevenir. Habrá que legislar y regular, en beneficio de las personas. Y todos tendremos que hacer un uso racional y coherente de los móviles.

 

Portada | Página3 | Opinión | Política | Educación | Cultura | Deportes | Villarreal Hoy | Noticias y Gente | A su Salud | Breves | Burriana | Informática | Reportajes | Encuesta